Valle del Tajuña. Foto Ele.

La primera parte del viaje, tal como os comenté, fue por motivos de trabajo, de modo que poco os puedo mostrar, a pesar de lo preciosísimo del paisaje, desde el coche y a toda leche conseguí hacer esta panorámica entre manifestaciones de entusiasmo...

-Por Dios, que preciosidad¡¡¡ para, para que lo veamos bien.

-No, que no llegamos a tiempo, luego ya pararemos todo lo que quieras.

-Ay, que bonito, mira, mira¡¡¡¡¡

-Que no miro, que nos la pegamos, haz el favor de callarte, encima de taxista y jodido.

Y es que para alguien de secano, como yo, ver verde siempre es motivo de alegría y absorves el paisaje como si te lo quisieras llevar contigo de vuelta al secarral.

Monasterio ruinoso de San Bartolomé de Lupiana. Foto Ele.

Empieza el viaje de placer, de escasas 48 horas, primero a la búsqueda del monasterio de Lupiana; aquí se fundó la orden Jerónima allá por 1330, desde la desamortización de Mendizabal está en manos privadas (los herederos de la familia Páez Xaramillo) http://www.monasteriodelupiana.es/ y, a pesar de que lo anuncian a bombo y platillo para bodas, banquetes y celebraciones, su aspecto desde el exterior es de absoluta desidia, solo se puede acceder los lunes, hay que joderse, a ver quien va a ir un lunes, el resto del tiempo cerrado a cal y canto, nada de ver su magnífico claustro renacentista, obra de Covarrubias en 1535; primera frustración del viaje, aunque mereció la pena el acercamiento por disfrutar de ese ambiente romántico de soledad entre bosques y ruinas, bueno, a mi me mereció la pena, a mi acompañante no se, después de un resbalón que le llevó a sentarse sobre un piedrusco y fastidiarse el ciático...(risas contenidas ¿por que siempre nos reimos de los batacazos ajenos?). Chula la fotico ¿verdad?

Continuamos camino por carreteras desiertas hasta la noble villa de Brihuega, precioso pueblo a escasos kilómetros de Guadalajara, que fantástica provincia¡¡¡¡