Granada, siempre Granada, andar por sus calles, pasear, si no llueve, hasta que los pies dicen "ya está bien¡¡¡", deambular sin rumbo descubriendo rincones, volviendo a otros no por conocidos menos interesantes. Esta vez no llevaba un objetivo claro, solo el paseo y asomar la nariz donde me arrastararan los ojos y la curiosidad, pero descubrí el Hospital de San Juan de Dios, nunca en mis visitas granadinas lo había visitado, un lugar increible, por su historia, por su arte y por su decadencia, aun en plena actividad, pues continua con su uso original. El claustro bajo tiene todos sus muros pintados con escenas que a veces hay que adivinar, pero que buen rato pase inspeccionando, mientras veía a los pájaros anidar sobre los cuadros y dejar sus escrementos sin ningún pudor que se delizaban sobre tanto arte.

Curiosa escena de la "Tentación de Adán y Eva", intento descifrar si la tentación es masculina o femenina, pero aparenta ser una figura altamente sugerente.

Luego más, que ahora trabajo un rato.